Con la llegada del buen tiempo, mucha gente experimenta lo contrario de lo que esperaba y, en lugar de tener más energía, se siente agotada y con un sopor difícil de explicar. Eso se llama astenia primaveral, o cansancio de primavera. No es una enfermedad, sino una señal de que el cuerpo se está adaptando al cambio de estación, y con unos ajustes sencillos en los hábitos se supera sin complicaciones.
Qué es el cansancio primaveral
La astenia primaveral es una respuesta del organismo al cambio estacional. El aumento de horas de luz, los cambios de temperatura y el ajuste hormonal que trae la primavera alteran de forma temporal el ritmo circadiano y los niveles de serotonina y melatonina. De ahí vienen la fatiga, la somnolencia, la dificultad para concentrarse y, a veces, los cambios de humor.
No afecta a todo el mundo igual. Hay quien apenas lo nota y quien se siente decaído durante dos o tres semanas. Suele ser transitorio y desaparece solo, pero los hábitos que adoptes durante ese tiempo se notan mucho en cómo lo llevas.
Por qué aparece más en primavera
El cuerpo humano es sensible a los cambios de luz. Con el aumento del fotoperiodo, es decir, más horas de luz al día, el sistema hormonal tiene que reajustarse. La melatonina, que regula el sueño, tarda unos días en adaptarse, y la serotonina, implicada en el estado de ánimo y la energía, también fluctúa. A esto se suman en muchos casos las alergias primaverales, que cargan el sistema inmune y aumentan la sensación de agotamiento.
Hábitos sencillos para combatirlo
Ajusta tu horario de sueño
Con más horas de luz es normal tardar más en conciliar el sueño. Intenta mantener un horario regular y acostarte y levantarte a la misma hora, también los fines de semana. Eso estabiliza antes el ritmo circadiano y reduce el cansancio acumulado.
Sal a la luz natural durante el día
Exponerse a la luz natural por la mañana es de lo que mejor funciona para regular los ciclos de sueño y vigilia. Con 15 o 20 minutos de paseo basta: la luz le indica al cuerpo que es de día y favorece la producción de serotonina.
Muévete, aunque sea un poco
El ejercicio moderado, ya sea caminar, estirar o hacer yoga suave, activa la circulación y libera endorfinas que combaten la fatiga. No hace falta una rutina intensa; de hecho, si ya estás cansado, empezar con demasiada exigencia es contraproducente. Empieza con 20 minutos al día y ve subiendo.
Revisa lo que comes
Una alimentación variada y rica en vitaminas del grupo B, magnesio y hierro se nota en los niveles de energía. Prioriza verduras de temporada, legumbres, frutos secos y alimentos integrales, y evita el exceso de azúcar refinado, que provoca subidas y bajadas bruscas a lo largo del día.
Reduce la sobreestimulación digital por la noche
Las pantallas emiten luz azul que interfiere con la producción de melatonina. Reducir el uso de móvil y ordenador en la última hora antes de dormir mejora la calidad del descanso, que es lo que más ayuda a superar el cansancio primaveral.
¿Puede ayudar un suplemento?
En algunos casos, sobre todo si la alimentación no es todo lo variada que debería, viene bien apoyarse unas semanas en un complejo de vitaminas del grupo B o en un suplemento de magnesio. Ambos están implicados en el metabolismo energético y en la función nerviosa. Antes de tomar cualquier suplemento, consulta con tu médico o farmacéutico para asegurarte de que te conviene.
Si quieres mirar opciones con buena relación calidad-precio, hay complejos vitamínicos orientados a la energía.
Cuándo consultar con un profesional
Si el cansancio pasa de cuatro semanas, viene con pérdida de peso o insomnio persistente, o te condiciona el día a día, conviene ir al médico. Puede haber otras causas detrás, como anemia, hipotiroidismo o déficit de vitamina D, que requieren diagnóstico y tratamiento específico.





