La retención de líquidos se elimina con cinco hábitos que funcionan de verdad: reducir la sal, beber más agua, moverte a diario, poner las piernas en alto y aumentar los alimentos ricos en potasio. Si notas los tobillos hinchados al final del día, la marca del calcetín clavada en la piel o los anillos que aprietan más de lo normal, tu cuerpo está acumulando líquido en los tejidos, algo muy frecuente en verano y que en la mayoría de los casos se corrige con cambios sencillos en la rutina.
En esta guía te explicamos por qué aparece, cómo distinguirla de un aumento de grasa, qué hábitos ayudan a drenar y en qué situaciones conviene consultar con un profesional sanitario.
Qué es la retención de líquidos y por qué aparece
La retención de líquidos, que en lenguaje médico se llama edema, es la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo, sobre todo en tobillos, piernas, manos y abdomen. Según MedlinePlus, el servicio de información de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., el edema aparece cuando los vasos sanguíneos más pequeños dejan escapar líquido hacia los tejidos cercanos y este se acumula en lugar de drenarse con normalidad.
En la mayoría de las personas sanas no es una enfermedad, sino una respuesta del cuerpo a factores muy cotidianos: el calor, el exceso de sodio, pasar muchas horas sentada o de pie, los cambios hormonales del ciclo menstrual o una hidratación insuficiente. Aun así, cuando la hinchazón es persistente, asimétrica o va acompañada de otros síntomas, puede ser señal de un problema circulatorio, renal, hepático o cardíaco, y ahí sí conviene descartar causas médicas.
Causas más frecuentes de la retención de líquidos
Calor y verano
Con las temperaturas altas, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a liberar calor. Esa dilatación facilita que el líquido pase a los tejidos y explica por qué en julio y agosto notas los tobillos y los pies más hinchados que en invierno. Es también la razón de que la retención de líquidos y las piernas cansadas suelan ir de la mano en esta época del año.
Exceso de sal y ultraprocesados
El sodio atrae y retiene agua. Cuanto más sodio circula por tu cuerpo, más líquido necesita este para mantener el equilibrio, y ese líquido extra se queda en los tejidos. El problema casi nunca es el salero, sino la sal oculta: embutidos, pan de molde, quesos curados, salsas preparadas, snacks y platos precocinados concentran la mayor parte del sodio que tomamos sin darnos cuenta.
Sedentarismo y muchas horas en la misma postura
El retorno venoso de las piernas depende en gran parte del movimiento: cada vez que caminas, los músculos de las pantorrillas actúan como una bomba que empuja la sangre y la linfa hacia arriba. Si pasas ocho horas sentada frente al ordenador o de pie sin apenas moverte, esa bomba no trabaja y el líquido se estanca en la parte baja de las piernas.
Cambios hormonales
Muchas mujeres retienen más líquido en los días previos a la menstruación por el efecto de los estrógenos y la progesterona, y también durante el embarazo o en la menopausia. Es una retención cíclica, que aparece y desaparece, y que mejora mucho con los mismos hábitos que veremos más abajo.
Medicamentos y causas médicas
Algunos fármacos, como ciertos antihipertensivos, corticoides o antiinflamatorios, pueden favorecer el edema como efecto secundario. Y en un porcentaje menor de casos, la retención de líquidos es consecuencia de una insuficiencia venosa, un problema renal, hepático o cardíaco. Por eso, ante una hinchazón persistente que no mejora con hábitos, la revisión médica no es opcional.
Cómo saber si retienes líquidos: señales claras
Estas señales apuntan a que la hinchazón es por líquido y no por un aumento de grasa:
- La marca del calcetín o de la goma de la ropa queda clavada en la piel durante un buen rato.
- Si presionas con el dedo la zona del tobillo o la espinilla unos segundos, queda una pequeña huella hundida que tarda en desaparecer.
- Los anillos, el reloj o los zapatos aprietan más al final del día que por la mañana.
- Tu peso oscila uno o dos kilos de un día para otro, algo imposible con grasa corporal, que se gana y se pierde de forma mucho más lenta.
- La hinchazón empeora con el calor, tras muchas horas sentada o de pie, y mejora al dormir con las piernas ligeramente elevadas.
Cómo eliminar la retención de líquidos: hábitos que funcionan
Reduce la sal sin quedarte sin sabor
No se trata de comer soso, sino de recortar la sal oculta. Prioriza alimentos frescos, cocina en casa siempre que puedas y sustituye parte de la sal por especias, hierbas aromáticas, ajo, limón o vinagre. Solo con reducir embutidos, snacks y precocinados durante una semana, la mayoría de las personas nota menos hinchazón en tobillos y abdomen.
Bebe más agua, aunque parezca contradictorio
Cuando bebes poco, el cuerpo interpreta que hay escasez y activa mecanismos para ahorrar líquido. Una hidratación constante a lo largo del día —en torno a seis u ocho vasos, más si hace calor o haces ejercicio— ayuda a que los riñones filtren y eliminen el exceso de sodio con normalidad. Ten una botella a mano y bebe antes de tener sed.
Muévete todos los días
Caminar a paso ligero 30 minutos, subir escaleras, nadar o pedalear activan la bomba muscular de las pantorrillas y mejoran el drenaje. Si trabajas sentada, levántate cada hora y haz veinte elevaciones de talones; si trabajas de pie, cambia el peso de una pierna a otra y camina siempre que puedas. El movimiento diario es, junto a la reducción de sal, la medida más eficaz contra la retención de líquidos leve.
Piernas en alto y agua fría
Al final del día, túmbate con las piernas apoyadas en la pared o sobre cojines, por encima de la altura del corazón, durante 15 o 20 minutos: la gravedad hace el trabajo de drenaje por ti. En la ducha, termina con agua fría desde los tobillos hacia las rodillas para favorecer la vasoconstricción. Un cepillado en seco con movimientos ascendentes antes de la ducha también puede ayudar a activar la circulación superficial.
Medias de compresión si pasas muchas horas de pie
Si tu trabajo te obliga a estar de pie o sentada durante horas, o si viajas a menudo en avión, unas medias de compresión ligera o media ejercen una presión decreciente desde el tobillo hacia arriba que ayuda al retorno venoso y reduce la hinchazón al final del día. Elige tu talla midiendo el contorno del tobillo y la pantorrilla, y consulta con tu farmacéutico si tienes dudas sobre el nivel de compresión adecuado.
Potasio y alimentos que ayudan a drenar
El potasio contrarresta el efecto del sodio y facilita la eliminación de líquidos. Está en el plátano, el aguacate, las espinacas, el tomate, la patata cocida y las legumbres. Suma alimentos con alto contenido en agua —sandía, melón, pepino, calabacín— e infusiones como la cola de caballo o el té verde, que tienen un suave efecto diurético. Evita, en cambio, recurrir a diuréticos farmacológicos por tu cuenta: sin indicación médica pueden alterar tus electrolitos y ser contraproducentes.
Estos mismos hábitos, por cierto, son los que ayudan a mejorar el aspecto de la celulitis, ya que la retención de líquidos acentúa la piel de naranja.
Cuándo consultar con un profesional
Pide cita médica si la hinchazón afecta solo a una pierna, aparece de forma repentina, duele, la piel está enrojecida o caliente, o si el edema va acompañado de dificultad para respirar, fatiga inusual u orina espumosa. También si retienes líquidos de forma persistente pese a cuidar la sal, la hidratación y el movimiento, o si tomas medicación y sospechas que puede estar detrás. Esta guía tiene un enfoque informativo y de hábitos: no sustituye la valoración de un médico, que es quien puede descartar causas circulatorias, renales, hepáticas o cardíacas.
Preguntas frecuentes sobre la retención de líquidos
La retención de líquidos leve es, en la gran mayoría de los casos, reversible con constancia: menos sodio, más agua, movimiento diario y esos minutos de piernas en alto que tan poco cuestan y tanto devuelven. Dale a tu cuerpo dos semanas de estos hábitos y deja que sea él quien te confirme que vas por el buen camino.





